
Este 3 de junio, Rosario volverá a ser escenario de una nueva movilización del movimiento Ni Una Menos, en una jornada que reunirá a organizaciones feministas, sociales, sindicales y de derechos humanos para reclamar el fin de la violencia de género y exigir políticas públicas de protección para mujeres y diversidades.
La convocatoria se realizará al cumplirse 11 años de la primera movilización masiva que sacudió al país bajo la consigna «Ni Una Menos», surgida en 2015 tras el femicidio de la adolescente santafesina Chiara Páez. Desde entonces, el reclamo se convirtió en una referencia nacional e internacional en la lucha contra las violencias machistas.
La marcha en Rosario
Las organizaciones convocantes informaron que la concentración se realizará en la Plaza 25 de Mayo y luego avanzará hacia la Plaza San Martín, donde se leerá un documento consensuado con las principales demandas del movimiento.
La movilización tendrá como eje el reclamo contra los femicidios, las desapariciones de mujeres y adolescentes, así como la preocupación por el retroceso de políticas públicas destinadas a la prevención y asistencia de las víctimas de violencia de género.
Un reclamo que sigue vigente
A más de una década del nacimiento del movimiento, las organizaciones sostienen que la problemática continúa siendo una deuda pendiente para la sociedad argentina.
Entre las principales preocupaciones figuran los casos de femicidios, la violencia doméstica, las desapariciones de mujeres y los discursos de odio que afectan a sectores vulnerables. Además, distintos colectivos advierten sobre la necesidad de fortalecer programas de asistencia, prevención y acompañamiento para las víctimas.
Según datos difundidos por organizaciones de mujeres y diversidades, miles de casos de violencia de género continúan registrándose cada año en el país, lo que mantiene vigente el reclamo que comenzó en 2015.
Una fecha que marcó a toda una generación
El movimiento Ni Una Menos transformó la discusión pública sobre la violencia machista en Argentina. Lo que comenzó como una reacción colectiva ante una serie de femicidios terminó convirtiéndose en una de las expresiones sociales más importantes de los últimos años.
Cada 3 de junio, las calles vuelven a llenarse de voces que reclaman una vida libre de violencias, justicia para las víctimas y mayores herramientas de prevención.
A once años del primer grito colectivo, el mensaje sigue siendo el mismo: ninguna mujer debería vivir con miedo y ninguna familia debería atravesar el dolor de perder a una hija, una madre, una hermana o una amiga por causas que pueden y deben prevenirse.








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