
Una fuerte conmoción ambiental sacude al norte de la provincia de Santa Fe luego de que se viralizaran impactantes imágenes de una presunta masacre de fauna autóctona en la zona de Intiyaco y Fortín Olmos, en plena Cuña Boscosa del departamento Vera. La Justicia ya investiga la caza ilegal de más de 300 animales silvestres.
Las fotografías, difundidas a través de redes sociales, muestran a contingentes de cazadores posando junto a enormes cantidades de patos, yacarés y aves protegidas muertas, en escenas que generaron indignación en toda la provincia.
La Provincia presentó una denuncia penal
Ante la repercusión pública del caso, el Gobierno de Santa Fe formalizó una denuncia penal ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA) para determinar responsabilidades y avanzar contra los organizadores de la actividad clandestina.
El secretario de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, Alejandro Luciani, confirmó que la investigación ya se encuentra en manos de la Justicia santafesina y que la Guardia Rural Los Pumas realiza inspecciones en distintos puntos del norte provincial.
Sospechan de cazadores extranjeros y operadores clandestinos
Según trascendió, los responsables serían cazadores provenientes del exterior que habrían pagado importantes sumas de dinero para acceder a zonas rurales donde realizar las excursiones de caza.
Además, las primeras averiguaciones detectaron múltiples irregularidades. De acuerdo con las autoridades, el operador cinegético involucrado sería oriundo de Córdoba y no figuraría habilitado en los registros oficiales de turismo santafesino. Tampoco el guía contaría con credenciales válidas y el campo donde ocurrió la matanza no estaría autorizado para actividades de caza deportiva.
Violación a la ley de fauna y cupos excedidos
Desde el Ministerio de Ambiente advirtieron que el hecho representa una grave violación a la ley nacional de fauna silvestre y a las normativas provinciales vigentes.
La resolución actual permite un máximo de 12 patos por persona por día en actividades autorizadas. Sin embargo, en este caso se habrían superado ampliamente esos límites, además de incluir especies cuya caza está prohibida.
Repudio y preocupación ambiental
El episodio despertó un fuerte rechazo de organizaciones ambientalistas y vecinos del norte santafesino, que reclaman mayores controles para frenar la depredación de fauna autóctona.
Incluso desde la Cámara de Turismo Cinegético de Santa Fe repudiaron lo sucedido y aseguraron que este tipo de prácticas ilegales perjudican a los operadores habilitados que trabajan bajo regulación provincial.








Comentar sobre esta publicación