
Sancor enfrenta un nuevo remate de producción
La crisis de Sancor Cooperativas Unidas Limitada se profundiza con la inminente subasta de más de 430.000 kilos de queso, como parte de una ejecución de garantía de deuda por parte del fondo inversor IIG Structured Trade Finance Fund Ltd. La empresa láctea, que atraviesa un concurso preventivo de acreedores, enfrenta esta subasta como una nueva amenaza a su supervivencia.
El remate, programado para el 28 de febrero en la Ciudad de Buenos Aires, incluye 268.672 kilos de queso de pasta dura y 168.250 kilos de queso semiduro almacenados en sus plantas de Gálvez (Santa Fe) y La Carlota (Córdoba). Con un precio base cercano a los 3 millones de dólares, este proceso representa un golpe significativo para la cooperativa, que busca alternativas para evitarlo.
Concurso preventivo: un nuevo intento de salvar a Sancor
La histórica firma láctea se encuentra en pleno concurso preventivo, tras la decisión del juez Guillermo Adrián Vales del Juzgado Civil y Comercial de la 4ta. Nominación de Rafaela. Este proceso busca reestructurar una deuda que asciende a 400 millones de dólares, evitando así la quiebra definitiva de la compañía.
La deuda de Sancor no solo abarca compromisos con entidades financieras, sino también obligaciones fiscales y laborales. En este contexto, la empresa ha tomado medidas drásticas, como la reducción de su plantilla de trabajadores y la venta de activos, con el fin de mantenerse operativa en el mercado.
Despidos masivos y la reducción de su capacidad operativa
El conflicto con el sindicato de lecheros, Atilra, ha sido otro de los factores que marcaron la crisis de Sancor en los últimos años. En las últimas semanas, más de 300 empleados recibieron telegramas de despido, reduciendo aún más la plantilla de la empresa, que ya había pasado de 5.100 trabajadores en 2016 a 1.350 en la actualidad.
La cooperativa viene de una larga reestructuración que la llevó a ceder o vender gran parte de sus activos productivos. Desde 2016, Sancor transfirió sus plantas en Coronel Moldes (Córdoba), Centeno (Santa Fe) y General Charlone (Buenos Aires) a diferentes empresas del sector. Además, en 2018 vendió sus establecimientos industriales en Morteros y Chivilcoy por 45 millones de dólares, y previamente, la danesa Arla Foods adquirió el 50% de su sociedad en la planta de Porteña por 33 millones de dólares.
La dificultad de encontrar un socio estratégico
La mayor problemática que enfrenta Sancor es la falta de un socio inversor que pueda absorber su deuda y aportar capital para la recuperación de la empresa. La cooperativa necesita financiamiento para retomar la compra de materia prima y estabilizar su producción, pero las condiciones actuales del mercado dificultan encontrar un actor dispuesto a asumir semejante compromiso.
Los tambos, ante la incertidumbre y la falta de pago de Sancor, han optado por vender su producción a otras compañías lácteas. Esto agrava la crisis de la empresa, que se encuentra cada vez más limitada en su capacidad de producción y comercialización.
¿Qué puede pasar con Sancor en los próximos meses?
La oficialización del concurso preventivo brinda un margen de maniobra a la empresa para renegociar sus deudas y evitar el colapso. Sin embargo, la subasta de su producción de quesos es un síntoma de la fragilidad financiera en la que se encuentra.
El sector lácteo argentino observa con preocupación la situación de Sancor, una marca que supo liderar el mercado pero que hoy lucha por su supervivencia. El desenlace de esta crisis dependerá de la capacidad de la cooperativa para encontrar soluciones financieras y recuperar la confianza de los productores y consumidores.
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