
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, cuestionó públicamente a la vicepresidenta tras sus críticas al Presidente. Mientras tanto, la Casa Rosada evita profundizar el conflicto y busca que la interna no gane más protagonismo.
La interna entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a quedar expuesta. Esta vez, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidió públicamente que «dé un paso al costado» si no comparte el rumbo del Gobierno.
La declaración llegó luego de que Villarruel publicara un mensaje en redes sociales donde expresó su preocupación por el estado del Presidente y cuestionó algunas de sus actitudes.
«Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior», escribió la vicepresidenta durante un intercambio en la red social X con la diputada libertaria Lilia Lemoine.
La respuesta del Gobierno
Consultado sobre ese mensaje, Santilli fue directo.
«Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita», afirmó el jefe de Gabinete.
Sin embargo, tras esas declaraciones, el resto del Gobierno evitó profundizar la discusión. En la Casa Rosada prefieren no darle mayor protagonismo a la vicepresidenta y consideran que mantener el conflicto en el centro de la escena podría resultar contraproducente para el oficialismo.
Un enfrentamiento que viene de hace tiempo
Las diferencias entre Milei y Villarruel no son nuevas. Desde el inicio de la gestión, la relación entre ambos se fue deteriorando y las tensiones se hicieron cada vez más visibles.
Dentro del oficialismo, una de las dirigentes que más cuestionó a la vicepresidenta fue la diputada Lilia Lemoine, quien ya el año pasado le había pedido públicamente que renunciara y construyera un espacio político propio.
También la senadora Patricia Bullrich le reclamó, en una conversación privada que luego se filtró, que dejara el cargo si no compartía las decisiones del Gobierno. Más tarde, sin nombrarla, volvió a publicar un mensaje en redes sociales con el mismo sentido.
«Millones de argentinos nos votaron para transformar la Argentina. El que llegó con este proyecto y no está dispuesto a defenderlo debería dar un paso al costado», escribió Bullrich.
En la Casa Rosada buscan bajar el tono
Pese a las declaraciones de Santilli, distintas fuentes del Gobierno aseguran que no existe una estrategia para presionar públicamente a Villarruel.
Incluso, algunos funcionarios consideran que convertirla en un adversario político podría fortalecer su figura dentro del mismo electorado que hoy acompaña a Milei.
La evaluación es que llevar el conflicto al terreno electoral podría terminar siendo perjudicial para el oficialismo.
La preocupación por las declaraciones de Villarruel
Uno de los puntos que más inquieta al Gobierno son las recientes declaraciones de la vicepresidenta sobre el estado del Presidente.
En la Casa Rosada buscan evitar que esas afirmaciones se transformen en un tema central del debate político y por eso optaron por no responder de manera masiva.
Hasta el momento, el único que había cuestionado públicamente a Villarruel había sido el propio Javier Milei, quien en distintas oportunidades llegó a calificarla como una «bruta traidora».
El silencio de la vicepresidenta
Tras las declaraciones de Santilli, Victoria Villarruel no volvió a expresarse públicamente.
Desde su entorno señalaron que el jefe de Gabinete debería «respetar las instituciones y a las autoridades elegidas por el voto popular en 2023», manteniendo la misma postura que ya habían expresado en otras oportunidades frente a las críticas del oficialismo.
Mientras tanto, la relación entre el Presidente y su vicepresidenta continúa atravesando uno de sus momentos de mayor tensión, sin señales de acercamiento y con un conflicto interno que sigue marcando la agenda política nacional.








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