
Belgrano de Córdoba se consagró campeón del Torneo Apertura 2026 tras derrotar 3 a 2 a River Plate en una final electrizante disputada ayer en el estadio Mario Alberto Kempes. En un partido cargado de tensión, polémicas y emoción hasta el último minuto, el equipo cordobés logró una remontada histórica y golpeó al poder futbolístico argentino.
El conjunto dirigido por Ricardo Zielinski terminó celebrando ante una multitud celeste que colmó Córdoba y fue testigo de una de las mayores hazañas deportivas de los últimos años. River, que llegaba como favorito y candidato natural al título, volvió a quedar en el centro de las críticas por un cierre inesperado y lleno de errores defensivos.
River ganaba, pero Belgrano reaccionó en el momento justo
El “Millonario” había comenzado mejor el encuentro y logró ponerse en ventaja gracias a la jerarquía de su plantel y al dominio que mostró durante buena parte del partido. Sin embargo, Belgrano nunca renunció al juego y encontró espacios para cambiar la historia en el tramo final.
Con actitud, intensidad y el empuje de su gente, el “Pirata” revirtió el resultado en los minutos decisivos y terminó quedándose con un triunfo histórico que desató una verdadera fiesta en Córdoba. Nicolás “Uvita” Fernández fue una de las grandes figuras de la noche y apareció en los momentos clave para darle el título al equipo cordobés.
Polémicas arbitrales y enojo en River
La final también estuvo marcada por decisiones arbitrales que generaron fuertes discusiones. Las intervenciones del VAR y un penal sancionado en el cierre del partido desataron la bronca de jugadores e hinchas riverplatenses, que cuestionaron el desempeño arbitral en redes sociales y programas deportivos.
La derrota volvió a encender el debate sobre el presente futbolístico de River y dejó bajo presión al cuerpo técnico encabezado por Eduardo Coudet, que no logró sostener el resultado en el partido más importante del semestre.
Un golpe al dominio de los grandes
La consagración de Belgrano no solamente significó un título. También representó una reivindicación para los clubes del interior del país, que nuevamente demostraron que pueden competir de igual a igual frente a las estructuras millonarias de Buenos Aires.
Mientras River se quedó con las manos vacías y sumó otra frustración deportiva, Belgrano escribió una página dorada en su historia y desató un festejo que todavía continúa en las calles cordobesas.








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