
Muchas personas tienen la costumbre de lavar la carne, el pollo o cualquier otro producto cárnico antes de cocinarlo. Aunque parezca una práctica de higiene, especialistas en seguridad alimentaria advierten que hacerlo puede aumentar el riesgo de contaminación en la cocina.
La Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL) recuerda que lavar la carne con agua no elimina las bacterias presentes y, por el contrario, puede facilitar su propagación a otros alimentos y superficies.
El agua puede dispersar microorganismos por toda la cocina
Cuando se coloca carne cruda bajo el chorro de agua, las gotas salpican microorganismos que pueden encontrarse naturalmente en el producto.
Estas bacterias pueden terminar sobre:
- Mesadas.
- Cubiertos y utensilios.
- Tablas de cortar.
- Electrodomésticos.
- Frutas y verduras cercanas.
- Otros alimentos listos para consumir.
Este fenómeno, conocido como contaminación cruzada, es una de las principales causas de enfermedades transmitidas por alimentos.
Tampoco es seguro utilizar lavandina
Otro error frecuente es sumergir la carne en agua con lavandina o aplicar productos desinfectantes sobre ella.
Según las recomendaciones sanitarias, esta práctica puede resultar peligrosa para la salud debido a que los productos químicos pueden ser absorbidos por los alimentos o dejar residuos que luego serán ingeridos por las personas.
La lavandina debe utilizarse únicamente para la desinfección de superficies y siguiendo las indicaciones correspondientes, nunca sobre carnes o alimentos destinados al consumo.
La única forma efectiva de eliminar microorganismos
La manera más segura de reducir los riesgos asociados a bacterias presentes en carnes crudas es mediante una correcta cocción.
El calor destruye los microorganismos potencialmente peligrosos, siempre que el alimento alcance una temperatura adecuada en toda su superficie y en su interior.
Por ese motivo, se recomienda:
✅ Cocinar completamente las carnes.
✅ Evitar que queden sectores crudos o semicrudos.
✅ Utilizar utensilios limpios para manipular alimentos cocidos.
✅ Lavarse las manos después de tocar carne cruda.
✅ Limpiar y desinfectar las superficies utilizadas durante la preparación.
Un hábito que conviene cambiar
Durante años, muchas familias incorporaron el lavado de carnes como una práctica habitual en la cocina. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que esta acción no aporta beneficios sanitarios y puede generar el efecto contrario.
La próxima vez que prepares pollo, carne vacuna o cerdo, evitá pasarlos por agua. Lo más importante es manipularlos correctamente y asegurar una cocción completa.
Pequeños cambios en los hábitos cotidianos pueden prevenir enfermedades y proteger la salud de toda la familia.








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