
Con un viejo Mercedes Benz 608 modelo 1973 convertido en hogar sobre ruedas, Anto y Nano dejaron atrás su vida en Santo Tomé para lanzarse a una aventura que sueñan desde hace años: recorrer América Latina en su motorhome llamado “El Moncho”. Y el destino quiso que la primera noche de ese viaje inolvidable los encontrara en Puerto Gaboto, donde además compartieron su historia en los micrófonos de “Arriba Gaboto”, por VANGUARDIA FM 101.7.
La pareja, que lleva más de 20 años junta, decidió cambiar la rutina, vender pertenencias, dejar trabajos y apostar por una vida distinta. Sin certezas económicas, pero con convicción, emprendieron un camino que mezcla libertad, desafíos mecánicos, aprendizaje y el deseo profundo de conocer culturas, paisajes y personas.
“El Moncho”, un motorhome construido con esfuerzo y sueños
El vehículo que hoy los transporta por las rutas argentinas no llegó listo. Durante más de un año y medio, Anto y Nano documentaron en redes sociales el proceso completo de restauración y camperización de “El Moncho”, un Mercedes Benz 608 que transformaron prácticamente con sus propias manos.
Entre problemas mecánicos, instalaciones eléctricas, filtraciones de agua y largas jornadas de trabajo, fueron aprendiendo sobre motores diésel, homologaciones y vida rodantera. Todo quedó registrado en su canal de YouTube “ALAMAR.ENCOCHE”, donde miles de seguidores acompañaron cada avance, cada frustración y cada logro.
“Los primeros capítulos fueron de mucho insulto”, bromearon al aire, recordando los desafíos que atravesaron antes de finalmente poner primera.
Hoy, esa comunidad digital se convirtió también en una red de apoyo emocional y económico que los impulsa a seguir adelante.
Puerto Gaboto, la primera noche de una nueva vida
Aunque el objetivo inicial era llegar a Rosario, la noche cayó sobre la ruta y decidieron desviarse hacia Puerto Gaboto. Lo que iba a ser apenas una parada para dormir terminó convirtiéndose en una experiencia especial.
El paseo ribereño, la tranquilidad del pueblo y la calidez de la gente los sorprendieron desde el primer momento. Tanto, que decidieron quedarse algunos días más para recorrer la zona y conocer sus rincones históricos y gastronómicos.
Durante la entrevista, recibieron recomendaciones para visitar la confluencia de los ríos, el Parque del Fuerte y disfrutar del pescado de río en los tradicionales comedores locales.
“Llegamos de noche y no veíamos nada. Preguntamos si era seguro y todos nos dijeron que nos quedáramos tranquilos y que aprovecháramos a comer pescado. Nos sentimos muy bien recibidos”, contaron.
Un viaje sin fecha de regreso
El proyecto no tiene un itinerario rígido ni una fecha de finalización. Su idea es avanzar lentamente, disfrutando cada lugar y viviendo el presente sin obsesionarse con el destino final.
Aunque reconocen que sueñan con llegar a México, prefieren enfocarse en pequeñas victorias cotidianas: cocinar por primera vez dentro del motorhome, dormir junto al río o simplemente compartir un mate viendo el paisaje.
“No queremos pensar tan lejos porque nos da ansiedad. Ayer estábamos haciendo unos fideos con salsa frente al río en Gaboto y dijimos: disfrutemos esto que está pasando hoy”, expresaron.
La filosofía del viaje también implica aprender a sustentarse sobre la marcha. Hoy combinan trabajos en redes sociales, colaboraciones con marcas, canjes y futuros proyectos audiovisuales relacionados con gastronomía y turismo.
La vida rodantera y los desafíos de salir al mundo
Además de adaptar el camión, Anto y Nano tuvieron que atravesar trámites complejos para homologar el vehículo como casa rodante motorizada, obtener licencias especiales y entender las normativas para cruzar fronteras.
Incluso explicaron que eligieron salir por países del Mercosur para evitar restricciones aduaneras que podrían generarles multas millonarias al regresar con el vehículo a Argentina.
Todo forma parte de una aventura que recién comienza y que ya despierta interés entre viajeros, curiosos y seguidores que sueñan con animarse a una vida diferente.
“Ya no hay vuelta atrás”
La frase más fuerte de la entrevista llegó sobre el final. Entre risas, pero también con emoción, Anto y Nano dejaron en claro que esta vez el salto es definitivo.
“Ya cerramos las puertas de casa. Ya dejamos los trabajos. No tenemos para volver. Así que hay que darle para adelante”.
Con esa mezcla de incertidumbre, valentía y entusiasmo, la pareja santafesina comenzó oficialmente su travesía por América Latina. Y Puerto Gaboto quedará para siempre como el primer punto marcado en el mapa de esta historia sobre ruedas.











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