
Las importaciones en Santa Fe comenzaron a desacelerarse, aunque no por un giro en la política de apertura económica sino como reflejo de un enfriamiento en la actividad. Así lo advierte el último informe de Apyme Santa Fe, que detecta una caída frente a 2025, aunque con niveles aún elevados en comparación con 2024.
En las cadenas productivas analizadas, la baja interanual es del 9%, aunque con un nivel todavía 70,7% superior al de hace dos años. El diagnóstico es claro: una desaceleración sobre un piso históricamente alto, detalló el estudio elaborado por Apyme Santa Fe.
Presión competitiva
Al desagregar por uso económico, el informe señala que los bienes finales se ubican 21% por encima de enero de 2024, mientras que los bienes intermedios apenas crecen 5,8%. Esta brecha acentúa la presión competitiva sobre la producción local en un contexto de menor dinamismo económico.
A nivel sectorial, la dinámica es heterogénea pero con un patrón común: caídas frente a 2025 y niveles elevados en relación con 2024. Entre los rubros que reflejan este comportamiento se destacan el automotriz (+60% vs 2024 y -1,4% vs 2025), calzado (+63% y -20%), lácteos (+74% y -21%), materiales de la construcción (+136% y -26%) y textil (+36% y -24%).
En contraste, algunas cadenas continúan en expansión incluso en la comparación reciente, como la cárnica (+244% vs 2024 y +34% vs 2025), fideos (+227% y +50%) y muebles (+358% y +54%), mientras que la línea blanca (+192% y +19%) se sostiene en niveles elevados.
Desaceleración de las importaciones
Desde Apyme Santa Fe subrayaron que “la desaceleración de las importaciones no responde a un cambio en la política de apertura económica, sino a un freno en la actividad. La menor demanda interna reduce la necesidad de importar, especialmente en bienes intermedios utilizados para la producción”.
El informe también advierte que las importaciones de bienes finales —que compiten directamente con la producción local— caen en menor medida que las de insumos, lo que profundiza la presión sobre la industria nacional. “La combinación entre menor actividad económica y niveles aún elevados de importaciones comienza a reflejarse en el tejido productivo”, indicaron, al tiempo que vincularon este escenario con el cierre de empresas y la pérdida de empleo, especialmente en el sector industrial.
En febrero de 2026 se registraron 11.460 empresas importadoras, el nivel más alto para ese mes desde 2019, con mayores incrementos en sectores como textil, materiales para la construcción y lácteos. En cuanto al origen de las compras externas, China se consolida como principal proveedor de Argentina, seguida por Brasil y Estados Unidos.
Impacto en el empleo
El deterioro también se traslada al mercado laboral. En Santa Fe se perdieron 13.785 puestos de trabajo desde noviembre de 2023, de los cuales el 56,3% corresponde a la industria manufacturera. A nivel nacional, la caída asciende a 185.600 empleos en el mismo período.
En paralelo, la provincia registra 2.358 empresas menos, con un impacto significativo en el entramado pyme. Las cadenas más afectadas en términos de empleo son línea blanca, maquinaria agrícola y automotriz.
El informe pone el foco en la maquinaria agrícola por su peso estratégico en la provincia. El sector reúne 203 empresas —el 38% del total nacional— y 4.589 trabajadores (36%), con una fuerte red de proveedores locales y desarrollo tecnológico.
Sin embargo, en los últimos años se verifica un cambio de tendencia: mientras hasta 2023 crecía la participación de la producción nacional, en 2024 ese proceso se interrumpe y en 2025 se revierte con un aumento de las importaciones.
El caso de las sembradoras resulta emblemático: hasta 2024 su producción era íntegramente nacional, pero desde entonces se registran niveles récord de importación. El impacto ya se siente en la provincia, con la pérdida de 988 empleos y el cierre de 14 empresas, incluso en un contexto de expansión de la actividad agrícola.
El Observatorio de Apyme Santa Fe está conformado por equipos técnicos que relevan de manera periódica indicadores macroeconómicos, niveles de importación y su incidencia en cadenas productivas clave como autopartes, calzado, carnes, fideos secos, frutas y verduras, lácteos, línea blanca, muebles y maquinaria agrícola.








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