
La iniciativa de un productor agropecuario del sur argentino para impulsar la venta de carne de burro en las carnicerías y restaurantes suscitó movimientos y debates que persisten hasta hoy en día.
En el país de la ganadería y el asado, conocido por la calidad de su carne vacuna, la propuesta de vender carne de burro desató una ola de críticas, ya que la iniciativa llegó en un momento en que el consumo atraviesa su peor crisis en el último siglo y los precios están en el pico más alto, imposibles de alcanzar para millones de argentinos.
Sin embargo, la propuesta no sólo no generó un rechazo generalizado, sino que incentivó a que otros productores alzaran sus propias iniciativas de agregar nuevos productos a los mercados nacionales.
Tal es el caso de Rogelio Allignani, productor catamarqueño, que explicó a Radio 750 porqué quiere empezar a vender leche de burra y carne de llama a nivel nacional como una forma de ayudar a las familias a subsistir y alimentarse.
“Somos productores. Tenemos un tambo de cabras. También de burras. Y tenemos una estancia donde se cría burro, llamas y ovejas”, explicó en declaraciones a Mejor que mañana con Tomás Méndez:
“Producimos leche de burra que se vende congelada y pasteurizada. Y una línea de cosméticos, donde procesamos la leche de burra”, explicó sobre su producción, que se divide entre Catamarca y Santa Fe.
Luego, afirmó que la leche de burra “es muy parecida a la leche humana» y que “tiene características excepcionales, como bioestimulante”. “Se conoce desde hace mil años. Ya Hipócrates la recetaba para problemas hepáticos”, aseveró el productor.
Y añadió: “Fuimos los primeros que comenzamos con la producción, pero hay muchos otros países que trabajan a la leche. Y está el tema de la carne de burro, que es un proyecto a futuro”.

Su postura frente a la idea de vender carne de burro es clara. Está “totalmente de acuerdo”, dice. Y aclara que lo que pasó es que hubo una “desvirtuación” por un “desconocimiento”.
“El burro es un habitante natural. Están en manadas que viven salvajes. El burro se convierte en animal que ya está adaptado. Y podría ser, nosotros lo planteamos así, un proyecto social muy importante”, afirmó.
Tras lo que aclaró esta postura: “Porque podría solucionar el problema de consumo cotidiano de las familias rurales. Haría rentables propiedades que hoy no lo son”.
En tanto, sobre su caso puntual, aseguró: “La leche de burra se vende por medio litro a 14 mil pesos. Pero eso es porque la burra produce muy poco, produce un litro por día y los costos de elaboración son alto”.
Los precios son elevados, entre otros factores, debido a lo delicado que es el proceso para ordeñar burras, sumado a las pocas cantidades que se pueden extraer por día.

“Pero la leche que se vende en dietéticas, que va a consumo pero para tratamiento médico. Es un gran sustituto para los chicos que tienen alergia a la proteína de la leche”, afirmó.
Para Allignani, “esto supondría una alternativa muy buena y económica. Nosotros ordeñamos unas 30 burras. La escala de producción es baja. Pero es una alternativa de producción interesante a futuro. Sobre todo para pequeños y medianos productores”.








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