
La empresa arrastra deudas salariales de tres meses y cheques rechazados por millones. Tras un traspaso fallido, los empleados evalúan autogestionar la fábrica para evitar el cierre definitivo en el departamento San Jerónimo.
La industria láctea santafesina sumó un nuevo capítulo de incertidumbre. Sudamericana de Lácteos, la firma radicada en la localidad de Díaz, atraviesa una parálisis operativa que pone en riesgo la fuente laboral de toda una comunidad. La falta de inversión y una transición de mando desprolija han dejado a la planta al borde de la quiebra, con el modelo de cooperativa como única salida viable en el corto plazo.
Salarios impagos y deudas financieras
La situación en Díaz, un pueblo de apenas 2.000 habitantes, es crítica. Según confirmó el intendente Juan José González, la empresa adeuda tres meses de sueldos a sus trabajadores y mantiene compromisos incumplidos con los productores tamberos de la zona, lo que cortó la cadena de suministro.
Los datos del Banco Central respaldan la gravedad del cuadro:
- Solo en febrero de 2026, la firma registró cheques rechazados por $12 millones por falta de fondos.
- Previamente, la deuda financiera acumulada alcanzó los $189 millones, de los cuales se cubrió una parte, pero la falta de capital de trabajo frenó la actividad este mes.
Un traspaso fallido desde Córdoba
El origen del conflicto actual se vincula a la venta de la compañía a principios de año. La planta, que operó bajo marcas como Premio, SyS, Sudamlac y Tambería Holandesa, pasó a manos de Sergio Servio (Lácteos Servio), empresario con base en Villa María, Córdoba.
Sin embargo, los directivos reconocieron problemas en la transición de la compra que derivaron en la cesación de pagos. Al no concretarse el flujo de fondos previsto, la operatividad se desplomó, dejando a los empleados en medio de un conflicto de intereses entre los dueños salientes y los entrantes.
La cooperativa: ¿La última esperanza?
Ante este escenario, las autoridades locales impulsan la aplicación de la ley provincial de «recuperación de empresas». Esta legislación permite que, ante una crisis terminal, los trabajadores se agrupen en una cooperativa para mantener la fábrica en marcha.
«El titular de la empresa está dispuesto a poner la fábrica en manos de los empleados», señaló el intendente González. Aunque la llegada de un inversor privado sigue siendo una posibilidad remota, el panorama es «oscuro» y la autogestión asoma como la herramienta para evitar que la planta se sume a la lista de cierres en la región.
El contexto: una industria en caída libre
El caso de Sudamericana de Lácteos no es aislado. Se suma a las crisis de gigantes como Lácteos Verónica, hoy paralizada, y las quiebras de Arsa y La Suipachense.
Según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe):
- La producción láctea cayó un 10,3% en enero de 2026 comparado con el año anterior.
- La recesión y la caída en el consumo interno son los principales motores de esta contracción.
- En toda la provincia, se han perdido más de 8.200 puestos de trabajo industrial desde 2023.
La comunidad de Díaz aguarda ahora una definición de los trabajadores, quienes deberán decidir si asumen el control de una planta que, históricamente, ha pasado por manos internacionales (Parmalat, Lactalis) y nacionales, pero que hoy solo sobrevive por el esfuerzo de su gente.








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