
Bajo el Decreto 74/2026, el Ejecutivo Nacional ha decidido «graduar» lo que es, en términos reales, un nuevo mazazo impositivo. La medida, firmada por el presidente Javier Milei, el Jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, redefine el cronograma de subas para los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC).
Aunque desde los despachos oficiales intentan vender la «postergación parcial» como un alivio, la realidad es que a partir del 1° de febrero, la nafta sufrirá un incremento impositivo de $16,773 por litro, mientras que el gasoil subirá $14,372 (con recargos mayores en zonas diferenciales).
Esta estrategia de «goteo» mensual no es más que una trampa inflacionaria: se patea una parte del aumento para marzo, pero se garantiza que el precio nunca deje de subir. Para un país que depende del transporte terrestre, esto se traduce en una presión directa sobre el costo de vida que anula cualquier intento de recuperación del salario real.
La era Milei: Una escalada sin precedentes
Si analizamos el recorrido desde aquel diciembre de 2023, la frialdad de los números genera indignación. La gestión de La Libertad Avanza ha liberado precios y actualizado impuestos con una voracidad que dejó atrás a cualquier paritaria.
| Producto | Precio Dic 2023 | Precio Est. Feb 2026 | Variación Acumulada |
| Nafta Súper | $404 | ~$1.510 | +273% |
| Gasoil Premium | $543 | ~$1.870 | +244% |
Precios promedio en CABA. Los valores pueden ser significativamente mayores en el interior del país.
Radiografía del Precio: ¿Qué pagamos cuando cargamos?
El siguiente gráfico muestra cómo se desglosa el valor que usted paga en el surtidor. Notará que la carga impositiva, lejos de bajar como prometía el discurso de campaña contra los «impuestos confiscatorios», se mantiene como un pilar de la recaudación estatal.
Composición del Precio (Estimado)
- ■ Valor del Combustible (Refinado): 45%
- ■ Impuestos (ICL/IDC/IVA): 30%
- ■ Biocombustibles y Logística: 15%
- ■ Margen de Comercialización: 10%
La trampa de la «gradualidad»
Como experta en política económica, resulta claro el juego de espejos: el Gobierno necesita los pesos del impuesto para llegar al tan ansiado superávit fiscal, pero teme que un aumento del 100% de una sola vez detone el índice de precios al consumidor. Entonces, eligen el camino de la asfixia lenta.
Para el ciudadano que usa su vehículo para trabajar, o para el transportista que ve cómo sus márgenes desaparecen, esta «gradualidad» es una burla. El combustible no es un bien de lujo; es el insumo que mueve la comida, los remedios y el trabajo de todos los argentinos.
¿Hasta cuándo el ajuste será la única hoja de ruta? Mientras los funcionarios celebran planillas de Excel en Olivos, la Argentina real se detiene en cada estación de servicio, mirando con incredulidad un cartel de precios que ya parece no tener techo.








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